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20 de diciembre de 2009

Amo de mi ilusión

Soy un poeta que estuvo enamorado
soy un romántico que cree en el amor
soy un artista que tiene el valor
de no olvidar y aprender del pasado

Recordar todo lo bueno que me ha dado
y olvidar los momentos de dolor
para sacar fuerzas desde mi interior
y disfrutar del mundo que me ha tocado

Me abro y te enseño mi corazón
verás como nunca deja de latir
verás como tu risa me hace sentir

El amo absoluto de mi ilusión
ilusión para poder conseguir
que algún día me ames con pasión.

(41)

Autor: Toni

8 de diciembre de 2009

El velo del destino

Escondido tras un velo de falsas esperanzas, guiándome por recuerdos añorando la nostalgia, se que pierdo el tiempo en pensar, en soñar, en desear, pierdo el tiempo, un tiempo que no me pertenece y se lo ha llevado los recuerdos, falsas expectativas que se han roto que han ignorado mi esperanza, deseos de una vida mejor que si se compara con otras, la mía ha sido privilegiada.

Creí haber amado y creo que amé pero el dolor que vino después no sólo me hizo dejar de creer en el amor también me empujó a odiarlo, una vida sin amor no es vida, pero quien ama lo suficiente para creer que es amor lo que siente, cuando la compasión y el egoísmo se disfrazan de buenas intenciones.

Estuve a punto, a punto de dar el paso, de caminar por el sendero oscuro para ver si al final del túnel había una luz, pero la oscuridad me impide ver donde andan mis pasos, entonces espero que el día y la noche me ayudan a transitar por el sendero de la vida, el día para sentir la realidad, la noche para soñarla.

Creo que el destino es alcanzar lo inesperado mientras la vida te va quitando el aliento, que es algo desconocido que sólo sabremos lo que es una vez se haya alcanzado, pero muchos ya hablan de su destino y del de otros como si lo conocieran, aun no siendo adivinos, van infundiendo falsas esperanzas en aquellos que no la tienen, creyendo que tienen un destino aterrador, cuando ellos tampoco creo que lo sepan adivinar.

Autor: Toni

29 de noviembre de 2009

Entre recuerdos y sueños

Me pierdo entre mis recuerdos por callejones sin salida, por nostálgicos momentos que me hunden en la nostalgia, nostalgia y pena por querer lo que pudo haber sido por querer lo que no fue. De nada sirve recordar, ni siquiera los buenos recuerdos, esos duelen mas, no porque deseo que no hubiesen sucedido, sino porque nunca volverán a suceder, me pierdo entre los recuerdos.

Navego perdido, anclado en los sueños, dejando de lado a los recuerdos, buscando la esperanza que me da los sueños. Sueño con una vida mejor, lejos de la maldad y la codicia donde lo más importante es el reflejo de una sonrisa, un mundo de paz y amor, un mundo donde el dolor se cure con la alegría, donde se pueda compartir cada día la esencia que da el verdadero amor.

Autor: Toni

21 de noviembre de 2009

Algo que está dentro de mi corazón

Me siento y busco la inspiración
me relajo y me pongo a pensar
me siento bien y empiezo a crear
algo que me llena de ilusión

Algo que está dentro de mi corazón
algo que tengo y quiero mostrar
algo que seguro te va a encantar
ese algo es mi imaginación

Imaginación que te haga sentir
lo feliz que puedes llegar a ser
y no llegar nunca a dejar de creer

Que es maravilloso poder compartir
todo el amor que puedes tener
y llenes tu alma de ganas de vivir.

(39)

Autor: Toni

27 de octubre de 2009

P65

El miedo es un zumbido que apaga la intuición.


La ansiedad, el temor, el pánico, son huidas
de algo oculto en un rincón de mi mente
que no quiero mirar.
Algún pensamiento, alguna imagen
que me impulsa a escapar.

El temor es a menudo una indicación
de que huyo de mí.

17 de octubre de 2009

Esperanza, un nombre para soñar

Esperanza, un nombre para soñar
que ayuda a mucha gente a vivir
olvidando lo que tienen que sufrir
que algún día el dolor va a acabar

Que algún día nos vamos a despertar
y mirar sonriendo al porvenir
con el profundo deseo de conseguir
un mundo libre y con bienestar

Respeto, paz, amor y armonía
siempre acompañado con la verdad
para que podamos vivir cada día

En un marco de plena igualdad
pero que maravilloso sería
no tener que soñar con la libertad.

(59)

Autor: Toni

11 de octubre de 2009

Ingrata soledad

Oh ingrata soledad, que caricias mis recuerdos y me haces caer en la nostalgia para recordar momentos de tiempos que no fueron mejores. Acude a mí para hacerme compañía, acude a mi para atrapar mi dulce soledad, mi ingrata compañía. Añoro el placer de tus caricias, el dulzor de tus labios, triste recuerdo ahora que todo ha pasado, no lamento haberte conocido, ni lamento haberte querido, lamento recordar que te conocí, lamento que te quise porque este ingrato recuerdo que viene a hacerme compañía me hace sentir mas sólo, pero seguro que se pasara como se ha pasado el tiempo que no espera para que nos sequemos las lágrimas.

Ingrato recuerdo que viene a mí para desear lo que no puedo tener, desear algo que tuve y no pude retener, me refugio en el llanto y el lamento sabiendo que de nada va servir, sabiendo que por mucho que llegue a llorar, por muchas lagrimas que logre derramar no alejaré el recuerdo. Busco en mis sueños aquello que no me pudiste dar, aquello que no quisiste compartir, no sé si es amor o ternura, o ambas cosas, pero ninguna ya perdura.

Oh ingrato recuerdo, que vienes a mi soledad, quiero que te vayas, que no me atormentes con falsas esperanzas que ya no tienen sentido, no me atormentes con errores que ya no puedo corregir, no me atormentes y déjame con mi soledad para no sentir la nostalgia y el deseo, no sentir mas los momentos que nunca se volverán a repetir.

Autor: Toni

24 de septiembre de 2009

Te pienso querer.....

Nena te pienso querer hasta la muerte
no creas que solo es un rato de pasión
te has metido dentro de mi corazón
y ahora no puedo dejar de quererte

Espero que en lo nuestro no sólo haya suerte
sino también haya ilusión
ilusión por mantener la relación
ilusión porque el amor se haga mas fuerte

Me quedan algunas cosas que aprender
en el maravilloso arte de amar
pero si sé el amor que te puedo dar

Espero que nunca llegues a perder
esa sonrisa que me hace pensar
lo bonito que es poderte querer

(24)

Autor: Toni

P64

Si temo ser derrotado no es preciso que escoja
entre ceder al temor o reaccionar contra él.
Puedo tambien reconocer lo que siento
y permirme hacer lo que surja de mí.


El darme cuenta de mis emociones
aumenta mis alternativas,
ensanchando el rango de mi elección.

19 de septiembre de 2009

EL PRÍNCIPE ALERTA, capítulo 3

Capitulo 2, pulsa aqui

Los centinelas están alerta, nunca se sabe cuando volverán a atacar, sobre todo esta noche, que hace luna llena y no necesitan las antorchas para andar por los senderos de las montañas. En el último ataque, consiguieron llevarse algunos cerdos y bastantes sacos de maíz, también mataron a cinco soldados, que fueron a socorrer a las gentes que viven fuera de la muralla, por lo tanto, ahora a partir del anochecer, se obliga a los habitantes del exterior de la muralla, a entrar en ellas, para pasar la noche. De esta forma, los soldados solo se preocupan del enemigo, no solo de socorrer a los campesinos y los granjeros que son quienes suelen vivir en el exterior de la muralla.

La noche transcurría tranquila, hacía un buen rato que se había cerrado la muralla, los centinelas patrullaban por parejas, los arqueros prestos para tensar los arcos, ya que las noches son peligrosas y la guardia debe estar atenta.

Entonces se empezaron a oír gritos, provenían de dentro de las murallas. Había dos campesinos discutiendo.

-¡Que diablos pasa ahí! - gritó un centinela y bajó a ver que era lo que estaba pasando.

- Este mugriento, me ha robado un cerdo - le dijo uno de los que discutían.

-¡Mentira! - dijo otro hombre- este cerdo es mío, yo lo he engordado, este mentiroso quiere robármelo, ¡deténgalo por ladrón!.

-¡Maldito embustero!, el ladrón eres tú.

- Está bien, un poco de calma, ¿porqué el animal, no está en el recinto de animales? - preguntó el centinela.

La pregunta estaba bien intencionada, dado que en la ciudadela había un recinto donde se guardaban los animales. Los jerkos, lo que suelen llevarse era el ganado y a veces algunos sacos de grano, para ello no dudan en matar a quien tratase de impedírselo.

Los jerkos, viven en las montañas Verzoas, son hombres salvajes, normalmente suelen cazar los animales de la montaña y recolectar frutos silvestres, pero cuando las presas escasean, suelen bajar para robar a los granjeros o campesinos algún animal y sacos de grano. Pero últimamente los saqueos se habían vuelto mas frecuentes y violentos, esta vez amenazaban, agredían e incluso llegaron a matar a alguna persona que trataba de hacerle frente. El gobernador de la ciudad tuvo que pedir ayuda al rey, y este mandó una brigada para defender y contraatacar el hostigamiento de los jerkos, comandada por su hombre de mayor confianza.

Ante la pregunta del centinela los dos no supieron que contestar, soltaron el cerdo y echaron a correr, el guardia se quedó sorprendido y tardó un rato en reaccionar, se dio cuenta de que el cerdo había sido robado. Los ladrones llevaban corriendo un buen rato, comenzó a perseguirlos mientras gritaba:

-¡Alto!, ¡alto a la guardia del rey! - y siguió corriendo tras ellos, mientras apartaba a la gente.

Los guardias que estaban en la muralla miraron hacia abajo, para ver que era ese revuelo que se había generado. Al ver a un compañero que perseguía a un par de hombres que huían, fueron bajando de la muralla para ayudar a la captura de los ladrones, éstos se habían separado, entraban en casas que tenían las puertas abiertas para tratar de esconderse, cuando alguna tenía gente dentro, eran expulsados y buscaban refugio en otra vivienda. Los perseguían un regimiento de furiosos soldados.

En casa del gobernador estaban reunidos para decidir como librarse de los jerkos, el alcalde de la ciudad, el gobernador, el embajador del reino y los jefes militares, con el príncipe Horiel a la cabeza.

- Alteza llevamos meses siendo atacados, cada vez son mas los que vienen y cada vez se llevan más, hay que hacer algo antes de que logren superar las murallas - dijo el gobernador.

- De acuerdo señor gobernador, mis hombres y yo hemos venido con la intención de que los ataques no vuelvan a producirse. - Dijo el príncipe.

- Alteza, ¿ya habéis diseñado un plan?. - Comentó el embajador.

- Sí, lo pondremos en marcha cuando vengan a atacarnos, primero hay que repeler el ataque, para ello todos los soldados deben estar alerta, luego cuando empiecen a huir nos dividiremos en grupos quedándose en la ciudad un pequeño regimiento para seguirlos hasta su campamento y atacarlos por sorpresa.

- Bravo, estupendo, un plan prodigioso por fin nos vamos a librar de esos demonios. - Dijo el embajador.

- Disculpe mi recelo Alteza, pero ellos se conocen las montañas, los senderos, los escondites para seguirlos habría que ir a pie sin despertar sospechas porque si se dan cuenta de que son perseguidos trataran de despistarlos y tenderles una emboscada. - Le dijo con mucha prudencia el gobernador al príncipe.

- Tiene usted razón señor gobernador, para ello hemos preparado un grupo de soldados para vivir en las montañas, yo mismo me he preparado para tal fin. Sin duda tenemos una misión difícil pero si queremos que el asedio acabe tenemos que correr algunos riesgos, porque mientras se sigan sintiendo seguros en las montañas jamás esta ciudad estará en paz.

Todos asintieron las palabras del príncipe, sabían que era muy arriesgado perseguir a los jerkos hasta su morada pero era la única forma de detenerlos o al menos eso creían.

Tras un incómodo silencio se empieza a oír gritos desde la calle, el príncipe se asoma por una ventana, no da crédito a lo que ve, los jerkos están dentro de las murallas. Se da media vuelta, mira a sus oficiales para decirles:

-¡Vamos!, nos están atacando - dijo, mientras salía corriendo hacia la puerta.

Mientras salían los militares el resto de miembros de la reunión se quedaron perplejos, mirándose los unos a los otros, sin saber lo que decir, hasta que el gobernador se levanta y mira por la ventana.

"Allí estaban, con sus largas melenas, sus caras barbudas, sus cuerpos peludos......., estaban allí". Los jerkos, habían conseguido entrar.

Se acercaron sigilosamente aprovechando la luz que emanaba de una luna llena que iluminaba más que mil antorchas, casi parecía que fuese de día. Tenían preparadas varias escaleras para intentar el asalto a la muralla desde varios puntos, iban equipados con lanzas, arcos, hondas y cerbatanas que envenenaban con plantas silvestres, manejaban muy bien estas armas y estaban bien dirigidos por su guerrero jefe, Vorkag.

Cuando estuvieron cerca de las murallas se pusieron a cubierto, detrás de unas lomas. Sin hacer ruido salió una patrulla de reconocimiento, recorrieron la muralla contando el número de centinelas y buscando los lugares en los cuales había menos vigilancia para colocar las escaleras. Uno de ellos informó al jefe:

-A la orden, gran guerrero - saluda con la mano en el hombro y leve inclinación de la cabeza - se presenta explorador, Olkir, ya inspeccionado terreno enemigo.
- Bien, explorador, informar. - contestó Vorkag.

- Muralla no muy alta, escaleras servir, pocos guardias y no mirar fuera, dentro mucho ruido.

- Bien, retirar. - le dijo el guerrero jefe al explorador, después mandó llamar a sus lugartenientes.

Haciendo el menor ruido posible se acercaron a las murallas, en aquellos puntos donde no había guardia apoyaron las escaleras, mientras accedían al interior se iban escondiendo. Una vez que un grupo estuvo dentro se encargaría de eliminar la vigilancia mediante el disparo de las cerbatanas para luego proceder a abrir las puertas, resultó más fácil de lo esperado, no había ningún guardia vigilando.

Prácticamente todos los soldados estaban persiguiendo a los ladrones, salvo que ahora tenían que esquivar los insultos y reproches de los dueños de las casas porque irrumpían sin permiso en ellas, destrozando aquello que encontraban a su paso. La ira fue creciendo a medida que los soldados respondían con golpes y empujones a los moradores de las viviendas. Habían perdido el rastro, sabían que se escondían en una casa así que decidieron registrarlas todas olvidando los modales, tratándolos como si todos estuvieran encubriendo a los delincuentes. Los ciudadanos que estaban en la calle viendo que el ejército en vez de defenderlos atacaba a los que vivían en sus casas empezaron a coger palos, machetes, cualquier objeto que sirviera para luchar y fueron a reclamar que trataran con más respeto a los habitantes de esta ciudad que para venir a defenderlos con esas formas se fueran por donde habían venido. Mientras, los ladrones lograban escapar.
Se había formado una batalla campal, ya no importaba encontrar los que robaron el cerdo, aquello se les fue de las manos a los soldados, tratar a los ciudadanos cómo encubridores de un delito no fue una decisión acertada, el oficial que estaba al mando cometió un error muy grave.

Los jerkos se dirigieron rápidamente hacia el recinto de animales para soltarlos, mientras unos vigilaban otros se los llevaban fuera de la fortaleza.

Todo iba mejor que lo planeado, se estaba saqueando la ciudad sin ningún derramamiento de sangre. Los enemigos se estaban peleando entre ellos y los animales caminaban dóciles hacia el escondite del bosque. Todo estaba saliendo perfecto.

De repente algo falla, un toro pierde el control se desboca y se dirige contra los soldados que están tratando de zafarse de la rabia de los ciudadanos. Embiste a uno de ellos, lo levanta dos metros, el resto de los que estaban allí se asustan y empiezan a correr porque detrás venían más bestias.

Un grupo de jerkos trataba de controlar el ganado, imprudentes lo siguieron a través de las calles hasta que sucedió lo inevitable. Los soldados que subían a los tejados y aquellos ciudadanos que lograban encontrar refugio en las puertas abiertas de algunas casas miraban hacia atrás viendo como un grupo de hombres salvajes corrían detrás de los animales.

-¡Ya están aquí, nos están robando! - gritó un granjero.

-¡Todo el mundo a sus puestos!, ¡rápido! - ordenó un oficial a los soldados.

Pero fue demasiado tarde, el saqueo se había consumado con éxito sólo quedaba un reducido contingente para contener el desesperado contraataque de los soldados. Mientras los animales eran llevados por los senderos que sólo los jerkos conocen a su poblado, oculto en las Verzoas.

El príncipe Horiel salió de casa del gobernador con la espada desenvainada, se dirigió hacia el lugar donde estaba el combate, sorprendido gritó:

-¡Quién es el oficial al mando!

Rápidamente se acerca un soldado, se cuadra y saluda.

-¡A la orden, alteza!, se presenta el teniente Rojer.

-¿Me puede decir que es lo que pasa aquí?-. Preguntó con enojo el príncipe.

- Que...... entraron - la voz temblorosa- se llevaron casi todo el ganado- agachó la cabeza.

-¡Eso es todo!- la ira iba subiendo cada vez mas- ¡Sólo ese pequeño grupo pudo con todo un ejército!.

- Esa es la retaguardia, el resto ha escapado hacia las montañas.

-¿Qué han escapado?

- Sí, señor. Nos cogieron por sorpresa y no pudimos hacer nada.

- Como que no pudieron hacer nada. ¿Cuánto tiempo lleva usted en el cuerpo?.

- Dos años, alteza.

-¿Y cuanto hace que es oficial?

- Un mes, mi señor.

- Ya hablaremos Teniente,encárguese de hacerlos prisioneros, los quiero vivos.

-A la orden.

Todo lo planeado se había ido al traste, solo quedaba que los prisioneros colaborasen. No podía presentarse en palacio, después de esta afrenta, no si quiere ser rey.

Autor: Toni