Sí a la energía solar, pero con criterio.
Las tierras agrícolas alimentan; los espacios ya artificializados pueden producir energía. Las cubiertas de aparcamientos y los tejados ofrecen miles de hectáreas disponibles sin afectar a los suelos vivos.
Protejamos lo que cultiva y equipemos lo que ya está construido. La transición energética puede ser ambiciosa y, al mismo tiempo, respetuosa con nuestros recursos.
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