28 de febrero de 2010

Todo esto deseo

Que mi oído esté
atento a tus susurros.
Que el ruido cotidiano
no tape mi voz.
Que te encuentre,
y te reconozca
y te siga.
Que en mi vida brille tu luz.
Que mis manos estén abiertas para dar y proteger.
Que mi corazón tiemble con cada hombre y mujer que padecen.
Que acierte para encontrar un lugar en tu mundo.
Que mi vida no sea estéril.
Que deje un recuerdo cálido en la gente que encuentre.
Que sepa hablar de paz, imaginar la paz, construir la paz.
Que ame, aunque a veces duela.
Que distinga en el horizonte tus señales.

Todo esto deseo, todo esto te pido, todo esto te ofrezco.

Autor: José M. R. Olaizola, (1883-1969)